August, 2015

¡Ilumina tu piel bebiendo agua!

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Con el verano, debido a las altas temperaturas y las exposiciones al sol, nuestra piel y nuestro cabello se resienten. Por eso, la hidratación de todo nuestro cuerpo adquiere mayor importancia a la del resto del año y beber agua es uno de los factores fundamentales para mantener el equilibrio interno.

 

Una piel correctamente hidratada actuará como barrera de protección ante agentes externos nocivos. Para que la piel se mantenga elástica y firme, el contenido de agua de la capa cornea debe oscilar entre el 10 y el 20%. Siempre que se baje de este porcentaje, la piel se volverá frágil y áspera perdiendo así, fuerza y luminosidad. La cantidad de agua contenida en la piel varía en función de factores como el viento, el sol, la alimentación o la genética.

 

La deshidratación leve que tiene su reflejo en la sed, es la más común y por lo general no se refleja en nuestra piel. Es posible que nos duela la cabeza, sintamos mareos y cansancio. En caso de deshidratación moderada la falta de elasticidad en la piel se hace patente. También sentiremos sequedad en la boca y disminuirá nuestro volumen de orina. Con una deshidratación grave, nuestra piel se tornará fría y húmeda. Este grado está caracterizado por una sed extrema, falta de volumen de orina, aceleración de la respiración y alteración del estado mental. Saber reconocer estas pistas será importante para evitar que nazcan, por ejemplo, las temidas marcas de expresión o arrugas y mantenernos siempre hidratados.

 

 

 

 

¿Qué es exactamente la sed?

Feeling thirst. Back view of young brunette drinking water after going for sports.

La sed es un estímulo que envía el cuerpo cuando hemos perdido ya mucho líquido en el cuerpo.

 

Uno de los principales errores que tenemos al hidratarnos, es que nos basamos en la sensación de sed. Sin embargo,hay que beber agua aunque no la sintamos, pues la sed es un estímulo que se presenta cuando ya estamos deshidratados.

 

Se presenta cuando perdemos alrededor de 1 a 2% de nuestro peso. Por ello es importante que empecemos a hidratarnos desde que comienza el día, aunque no tengamos sed, ya que de lo contrario empezaremos a beber agua cuando ya tengamos un gran déficit y será más complicado recuperarlo.
Por otra parte, la sed se puede apagar mucho antes de que hayamos recuperado todo el líquido perdido, simplemente con que el primer sorbo de una bebida llega a nuestra boca los nervios envían señales al cerebro para reducir nuestra sensación de sed, lo cual no quiere decir que hayamos recuperado ya el líquido perdido.

 

Por ello, es importante que durante todo el día te hidrates. Hazlo de forma constante, es decir, en pequeños tragos. Por otro lado, considera que en esta época de calor necesitas hidratarte con mayor frecuencia, así que aunque no tengas sed toma agua.

Especial atención a nuestros mayores en verano

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En verano, tenemos que estar más alerta que nunca para mantener a raya la deshidratación de nuestros mayores. Si en cualquier época del año, tenemos que estar pendientes de ofrecerles agua a menudo, para que su organismo reciba la cantidad adecuada de líquido y puedaf uncionar correctamente, en las épocas de calor más intenso, tenemos que redoblar los esfuerzos y prestar, aún, más atención a su nivel de hidratación, evitando golpes de calor o deshidrataciones severas.

 

Las personas mayores tienen menor sensación de sed y se sacian antes cuando beben es por ello que necesitan un aporte extraordinario de agua para su hidratación, puesto que al envejecer disminuye la proporción de agua del organismo, tan sólo el 60% del peso corporal en los hombres y el 50% en las mujeres, frente al 70 % de la edad adulta y el 80% de la edad infantil.

 

Necesitan beber mayor cantidad de agua debido a que a esas edades suele haber disfunciones renales que precisan un mayor aporte líquido para poder lograr una buena eliminación de los productos de deshecho. Además, en los ancianos, la función digestiva se ralentiza y más agua necesita el cuerpo para realizar correctamente sus funciones.

 

El ingerir la cantidad correcta de agua al día les ayudará a mantener la temperatura corporal adecuada, la función renal, evitará el estreñimiento y mejorará su humor. Además lograrán prevenir infecciones, que tan peligrosas son a esas edades. Siendo así, debemos convertirnos en su “memoria” y recordarles varias veces al día que tienen que beber aunque no tengan sed, puesto que el agua es fundamental para que su cuerpo siga funcionando correctamente.