¿Sabías que estamos hechos de agua?
El agua es un recurso natural imprescindible para el desarrollo y manifestación de la vida, así como para nuestra alimentación. Y es que el agua es el medio que facilita muchas de las reacciones químicas vitales del organismo y mantiene las funciones corporales. Para estar sanos es indispensable mantener una adecuada hidratación que permita funcionar correctamente nuestro cuerpo y desempeñar las funciones vitales sin problemas.
¿Por qué el agua es tan necesaria para nosotros? Fácil, estamos hechos de agua. Nuestro cuerpo está formado en su mayor parte de ella, ya que el 60% aproximadamente es agua y representa entre el 50% y 70% del peso corporal.
El agua ayuda a nuestro organismo a transportar nutrientes a las células y a recoger los productos de deshecho de éstas. Ayuda a la digestión y contribuye a regular la temperatura corporal. Por todo esto y otras tantas funciones que tiene el agua en nuestro cuerpo es necesario alcanzar un correcto estado de hidratación. Si no mantenemos un nivel idóneo puede tener consecuencias negativas para la salud como la disminución del rendimiento intelectual y físico, así como una menor tolerancia a la temperatura ambiente. Desde el Instituto de Investigación de Agua y Salud informan de que un descenso de un 2% de la hidratación corporal puede tornar en un pérdida momentánea de memoria y falta de atención.
Por ello no nos cansamos de repetir en este blog que no te olvides nunca de llevar agua allá donde vayas, y si es agua de Benassal muchísimo mejor. ¡Pon tu cuerpo a funcionar!
¿No te concentras? ¿Estás correctamente hidratado?
En otros post hemos comentado como afecta de manera negativa la deshidratación en nuestro rendimiento cognitivo, ya que sólo el descenso del 2% en nuestro cuerpo puede provocar la pérdida momentánea de memoria, así como una pérdida importante de concentración.
Por ello no dejamos de repetir la importancia de una buena hidratación para nuestro día a día, en el trabajo, en los estudios, etc. ya que aumenta la capacidad de concentración, la memoria, mejora la salud, el rendimiento físico y mental, la seguridad y la productividad. Al sentirnos bien notaremos una mayor vitalidad y pondremos en orden cuerpo y mente.
Para mantener una hidratación adecuada no olvides de beber 2-3 litros de agua diarios como recomienda la OMS (Organización Mundial de la Salud). Ante todo no esperes a tener sed, ya que la sed es un primer síntoma de deshidratación. Lleva siempre un botellín de agua para que no demos lugar a ello y podamos beber en cualquier situación o lugar. Obviamente si vas a realizar algún deporte bebe agua antes, durante y después. Pero lo más importante es ser consciente de nuestra propia hidratación.
Cuanto mejor estemos hidratados, mejor funcionará nuestra cabeza siendo capaz de grandes esfuerzos mentales siempre que le demos la gasolina suficiente, y además es natural! ¿Qué más se puede pedir?
El agua mineral en la mujer
Todos necesitamos el agua para vivir, pero en el post de hoy vamos a hablar de los beneficios concretos que produce en la salud de las mujeres.
- El agua mineral favorece el correcto desarrollo del feto durante el embarazo y preserva la cantidad y calidad de la leche materna durante la lactancia.
- Durante la menopausia, el agua mineral contribuye a la salud ósea y de la piel limitando los efectos del envejecimiento.
-Diferentes compuestos que se encuentran en el agua mineral natural como el calcio, fósforo, flúor o magnesio pueden ayudar a prevenir la osteoporosis.
-Para aquellas mujeres que les preocupe su figura, el agua mineral te ayuda junto con una dieta equilibrada a mantener un peso corporal apropiado, sobretodo en la menopausia.
- En diversas patologías el agua ayuda a su control.
Sabiendo todo esto ya no hay excusa para no hidratarse saludablemente!
¿Por qué beber 2 litros de agua al día?
Se recomienda una ingesta de aproximadamente 30 a 35 ml de agua por kilo de peso. Si multiplicas tu peso por 0.033, el resultado es la cantidad de agua natural que debes tomar al día.
Las necesidades de ingesta de agua deben ir en consonancia a la temperatura ambiental, sequedad del ambiente, actividad física, aporte de líquidos en la dieta, pérdidas de agua por la orina y el sudor. Por ello, el verano es una época donde hay que ser mas cuidadoso con la hidratación.
¿Sólo ingerir agua? ¡No! Durante la realización de cualquier actividad física, no sólo se pierde agua, sino que también se pierden electrolitos vitales como sodio, el potasio, el calcio o el cloruro. No hay que olvidar que el organismo consume energía continuamente y por lo tanto las células necesitan glucosa para producirla. Por tanto en condiciones de actividad física hay que reponer electrolitos y glucosa y por ello es recomendable el consumo de bebidas que los aporten como zumos y verduras naturales o las bebidas ricas en ellos.
Las bebidas específicas para la actividad física representan una buena opción para conseguir una rápida absorción de agua y electrolitos, prevenir la fatiga y la deshidratación. Sin embargo, no se debe sustituir el consumo de agua por estas bebidas, ya que se recomiendan en caso de pérdida abundante de electrolitos y consumo energético. En condiciones normales, con una alimentación equilibrada, especialmente rica en frutas y verduras, y el consumo de al menos 2 a 3 litros de agua al día es suficiente para asegurar una hidratación adecuada.
La hidratación durante el embarazo
El agua es un nutriente esencial y por ello juega un papel vital en todas las etapas de la vida de la mujer. Pero en el caso de las mujeres embarazadas, mantener una adecuada hidratación es todavía más importante, puesto que el agua mineral natural, contribuye a favorecer un correcto desarrollo del embarazo y, más adelante, ayuda a preservar la cantidad y calidad de la leche materna durante la lactancia.
Durante el embarazo se producen una serie de cambios fisiológicos que hacen que el requerimiento de agua aumente. La expansión del volumen plasmático, en un 50%, es el cambio más trascendente a la hora de entender la importancia del incremento de la ingesta de agua. Por todo ello, la mujer embarazada necesita beber más agua para poder disponer de la cantidad suficiente para la creación del líquido amniótico, el correcto crecimiento del feto y para poder suplir la mayor ingestión de energía que se produce durante el embarazo. La ingesta recomendada de agua durante el embarazo es de 2,5 litros diarios, de los que 0,7 litros es agua procedente de los alimentos.
El 85% o 90% de la composición de la leche materna es agua, resulta obvio la importancia de que las madres beban, durante esta la época de lactancia, una cantidad de agua adecuada para preservar el estado nutricional del niño y el suyo propio. En este caso, la madre lactante, debe añadir 700 ml/día de agua sobre su ingesta habitual para garantizar la salud del bebé y la suya propia.
Si mantener una correcta hidratación durante el embarazo se hace mucho más necesario, hacerlo con agua mineral natural aporta una serie de ventajas saludables que mejorarán el bienestar de la mujer embarazada.
Ya está aquí la primavera ¡Cuídate!
Con la llegada de la primavera el sol brilla más fuerte y los días se alargan. Nos apetece más estar en la calle, pasear, hacer deporte o sentarnos tranquilamente en un banco. La primavera es la antesala al verano, lo cual significa que cada vez hará más calor y tenemos que prestar más atención al agua que consumimos. Recuerda que el 60% del organismo es agua, y tenemos que conseguir que se mantenga con una correcta hidratación.
No mantener nuestro cuerpo hidratado puede afectar aparte de a nuestras capacidades físicas e intelectuales, a la piel y al cabello. Y para que la piel se mantenga elástica y firme el contenido de agua en la capa cornea debe oscilar entre el 10% y el 20%. En cuanto al cabello, una dieta rica en fruta, verdura y pescado, y un nivel óptimo de agua lo llenará de vitalidad.
Recuerda llevar siempre una botella de agua mineral encima y mantener una dieta variada y equilibrada. Come mucha fruta que es rica en agua e hidrátate! Así estarás preparado para el verano en el que la alerta se disparará por el excesivo calor.
¿Tienes calor? ¡Bebe agua!
Ya está aquí el verano y con él las altas temperaturas, las largas exposiciones al sol, etc. y con todo ello nos exponemos al temido golpe de calor. Este golpe es un incremento de la temperatura corporal y una vez se superan los 40º los mecanismos reguladores entran en shock.
Los síntomas son claroa, sed intensa, sequedad en la boca, rojez en la piel, y si se intensifica mucho más puede dar lugar a calambres musculares, pulso acelerado e incluso se podría llegar al desmayo. Si esto sucediese avisa cuanto antes a los servicios sanitarios, ayuda a la persona afectada a reducir su temperatura corporal ofreciéndole agua, situándolo en algún lugar fresco y a la sombra, aplícale paños de agua...hasta que un especialista llegue a ayudarlo.
Si la importancia de beber agua es importante sea la época del año que sea cuando llega el verano hay que tener especial cuidado, ya que el cuerpo sufre importantes pérdidas de agua y le cuesta más regular la temperatura. Por ello es muy importante llevar siempre encima una botellita de agua mineral, para beber antes de que el cuerpo nos lo pida. ¿Tienes sed? ¡Agua!, ¿tienes calor? ¡Agua!, el agua es el aliado para el verano, tanto para disfrutar bañándonos en el mar o en la piscina como sobretodo para mantener nuestro organismo en perfecto funcionamiento.
En la playa, agua mineral
¡A la playa con los niños!
A ellos les encanta la playa porque es un gran campo de juego entre balones, palas, arena, agua, cubos y palas. Esto mismo puede convertirse en toda una odisea teniendo en cuenta el sol, el calor y el mar. Por lo que es recomendable tomar una serie de precauciones para disfrutar de la experiencia y divertirnos como nunca.
Lo primero será protegerse de los rayos UVA con un factor alto de protección, siempre al ser posible mayor de 30, y procurar dárnosla al menos 30 minutos antes de la exposición al sol. Para la cabeza lo mejor es una gorrita o un sombrero. También es importante evitar las horas centrales del día que son entre las 12:00h y las 17:00h.
Y por supuesto algo que no hay que olvidar llevar nunca es agua mineral, para poder ir bebiendo cada ratito para no deshidratarnos ya que el calor puede darnos algún susto. A los más pequeños hay que insistirlos cada poco para que vayan bebiendo y se refrigeren, igual los adultos.
Así que ya sabéis, si hacéis jornada playera recordad llevar aparte de los cubos y la pala, una buena crema para proteger del sol y al menos una botella de agua mineral. ¡Y al agua!
Cómo reducir los golpes de calor
Con este calor y sin las medidas adecuadas necesarias pueden producirse los temidos golpes de calor. Para evitarlos toma nota:
- Evita las comidas copiosas y bebe agua con regularidad.
- Lleva una botella de agua mineral natural siempre contigo. El simple hecho de tenerla cerca nos recordará que debemos beber a menudo. Y es que la deshidratación puede reducir la capacidad intelectual, la concentración, el rendimiento físico y la memoria.
- Utiliza crema solar para protegerte, utiliza la más alta para los niños.
- Utiliza ropa ligera y al ser posible transpirable. Mejor cuanto más clara sea y al ser posible lo menos ajustada posible.
- No esperes a tener sed para beber agua.
- Protégete la cabeza con un sombrero, gorra, pañuelo...¡y tampoco te olvides de las gafas de sol!
- Reduce el esfuerzo físico intenso entre las 12:00h y las 17:00h que son las horas más peligrosas del día.
- Cuida a los tuyos. Recuérdales que se hidraten periódicamente.
¿Qué beber si no te apetece agua?
Sabemos que tenemos que beber, como mínimo 2 litros de agua diarios, pero hay muchas personas que por dejadez o porque el agua no tiene sabor no acaba de hidratarse correctamente.
La sed no es un capricho, es una llamada de atención del organismo avisando de que empieza a producirse deshidratación. Por eso no hay que dejar de beber agua durante todo el día.
Si eres de los que te da pereza beber agua sin más, puedes complementar la hidratación diaria con algunas de estas opciones:
- Gazpacho: Perfecto cóctel de vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes, y encima es saciante.
- Horchata: De origen vegetal, es refrescante y nutritiva.
- Limonada: Refresca, alivia la sed y calma el calor.
- Zumos: Sobretodo si están recién exprimidos son perfectos por su energía y vitaminas.
- Té verde e infusiones: El té verde contiene minerales esenciales, y además cualquier infusión va perfecta porque son 100% agua.
- Bebidas isotónicas: Va perfecta para recuperar sales minerales y líquidos después del ejercicio.
Sin embargo hay bebidas que tienen el efecto contrario como las bebidas alcohólicas, el café y las bebidas carbonatadas o refrescos.
Eso sí, nunca dejes de beber agua mineral natural, esto sólo debe ser un complemento para hacerlo de manera más amena.






