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¡Ilumina tu piel bebiendo agua!

26 agosto, 2015

Con el verano, debido a las altas temperaturas y las exposiciones al sol, nuestra piel y nuestro cabello se resienten. Por eso, la hidratación de todo nuestro cuerpo adquiere mayor importancia a la del resto del año y beber agua es uno de los factores fundamentales para mantener el equilibrio interno.
 
Una piel correctamente hidratada actuará como barrera de protección ante agentes externos nocivos. Para que la piel se mantenga elástica y firme, el contenido de agua de la capa cornea debe oscilar entre el 10 y el 20%. Siempre que se baje de este porcentaje, la piel se volverá frágil y áspera perdiendo así, fuerza y luminosidad. La cantidad de agua contenida en la piel varía en función de factores como el viento, el sol, la alimentación o la genética.
 
La deshidratación leve que tiene su reflejo en la sed, es la más común y por lo general no se refleja en nuestra piel. Es posible que nos duela la cabeza, sintamos mareos y cansancio. En caso de deshidratación moderada la falta de elasticidad en la piel se hace patente. También sentiremos sequedad en la boca y disminuirá nuestro volumen de orina. Con una deshidratación grave, nuestra piel se tornará fría y húmeda. Este grado está caracterizado por una sed extrema, falta de volumen de orina, aceleración de la respiración y alteración del estado mental. Saber reconocer estas pistas será importante para evitar que nazcan, por ejemplo, las temidas marcas de expresión o arrugas y mantenernos siempre hidratados.